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Dom, Dic

Gobernanza forestal con equidad de género. Experiencias con recursos forestales no maderables desde Oaxaca

volúmen 31, número 4
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¿Qué es la gobernanza forestal? ¿Por qué es importante que incluya de manera integral y equitativa los intereses de mujeres y hombres en los recursos forestales? El presente artículo pretende responder estas dos preguntas a partir de la experiencia recogida por los autores en San Miguel Mixtepec, comunidad zapoteca de Oaxaca, México. El objetivo es aportar elementos que contribuyan a la construcción de la sostenibilidad partiendo del principio de que la gobernanza con equidad de género es pieza clave de esta.

Gobernanza forestal y equidad de género: un binomio saludable

En el sector forestal la gobernanza se refiere a la habilidad colectiva de garantizar el uso sustentable de los recursos del bosque mediante procesos democráticos y participativos, lo cual implica tomar acuerdos sobre cómo regular la extracción para consumo local o comercialización de la madera y de los recursos forestales no maderables (RFNM).

Las preguntas clave según la FAO (2011) son: ¿Quién tiene acceso a los recursos forestales? ¿Quién se beneficia de ellos? ¿Qué se puede retirar o poner en un bosque? ¿Quién participa en la toma de decisiones sobre todas estas cuestiones? Las mujeres son importantes usuarias de los recursos forestales, en particular agua y RFNM, pero su participación en la gobernanza forestal es limitada (Mai y otros, 2011). Al tomar medidas para incrementarla no solo se impulsa la equidad de género, mandato indispensable de toda sociedad, sino que también se fomenta la sostenibilidad ambiental simplemente porque un mayor número de usuarios de los recursos tienen la oportunidad de expresarse y actuar de acuerdo a sus intereses y necesidades (Agarwal, 2009).

Gobernanza forestal e inequidad de género en San Miguel Mixtepec

En México las instancias relevantes para la gobernanza forestal son la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), que establece lineamientos generales sobre el manejo forestal, y las instituciones propias de cada comunidad: la asamblea de comuneros, el comisariado de bienes comunales y su respectivo comité de vigilancia. La SEMARNAT aprueba y avala planes de manejo forestal que contemplan únicamente la comercialización de madera, dejando fuera a los RFNM. Cuando estos son incluidos en planes de manejo, las disposiciones, generalmente, se quedan en papel y son desconocidas por la población.

Los acuerdos en torno al manejo de RFNM son tomados en el seno de instituciones locales o comunitarias. Por ejemplo, en San Miguel la asamblea de comuneros ha acordado que cualquier persona interesada en cosechar RFNM debe solicitar permiso al comisariado ejidal, el cual podrá otorgarlo o denegarlo dependiendo del motivo, la cantidad a ser cosechada y la época del año. El comité de vigilancia supervisará la extracción para asegurarse de que se cumpla con lo establecido. En general, el permiso es otorgado a personas de la comunidad que extraen RFNM para subsistir o celebrar algún evento familiar, por ejemplo en las bodas, y no para vender. Las solicitudes de personas ajenas a la comunidad también son aprobadas si no implican la venta con fines de lucro, pero a ellas además se les cobra un derecho de acceso a los sitios de extracción.


Planta de poleo en flor.

Cualquiera diría que San Miguel tiene formas adecuadas y efectivas de gobernanza, ya que surgen del seno de una asamblea comunitaria y están orientadas a proteger los recursos naturales al regular y vigilar su extracción. El problema es que todos los comuneros (de un total de 772) son de sexo masculino, al igual que todos los integrantes del comisariado (tres) y del comité de vigilancia (tres), donde no ha habido una sola mujer ocupando el cargo en toda la historia de la comunidad. Es decir, las decisiones sobre RFNM, de vital importancia para las mujeres, son tomadas por hombres.

Los usos de RFNM se diferencian por género

Los acuerdos comunitarios no son democráticos ni participativos cuando excluyen a la mitad de la población adulta, pero tampoco son efectivos para lograr su objetivo que es la regulación de RFNM, porque no consideran los distintos usos que hombres y mujeres pueden dar a determinado recurso ni sus intereses en la conservación ambiental. Tomemos por ejemplo el caso del poleo (Satureja macrostema (Benth.) Briq.), un RFNM multipropósito que crece entre los 2 500 y 3 500 metros sobre el nivel del mar, en lugares con suelos ricos en materia orgánica y vegetación de pino (Pinus sp.), encino (Quercus sp.) y oyamel (Abies sp.). El poleo es popular no solo en Oaxaca sino en varios estados del occidente y centro de México (Guerrero, Colima, Jalisco, Michoacán, Estado de México, Tlaxcala, Hidalgo, Querétaro, Puebla y Morelos). En los valles centrales de Oaxaca se utiliza en fiestas comunitarias como bodas, mayordomías, año nuevo, día de muertos, y cotidianamente como alimento: quelite en taco, condimento, té, agua fresca y para atender malestares: resaca, dolores de parto y estómago. El poleo tiene usos rituales, nutricionales y medicinales.

Los usos del poleo se diferencian según el género. Para 57,5% de los hombres de San Miguel, el más importante es el ritual, seguido por el nutricional (35%) y el medicinal (7,5%). Por el contrario, para las mujeres el más importante es el nutricional (47,4%), seguido por el ritual (28,5%) y el medicinal (18,4%).

La mayoría de los hombres (85%) dieron una respuesta afirmativa cuando se les preguntó si alguna vez habían cosechado poleo, ya que a ellos les corresponde extraerlo y preparar ramos con entre cuatro a seis tallos de planta fresca para entregarlo a cada integrante de la comunidad mayor de 18 años que asiste a la fiesta del primero de enero. En esta fiesta se celebra no solo el año nuevo, sino también la renovación de los cargos de gobierno de San Miguel.

Un buen número de mujeres (47,5%) cosechan poleo no solo para las actividades de subsistencia permitidas por las autoridades, sino también para la venta. El 23,7% de las familias de San Miguel vende poleo de manera regular, y una cantidad mayor (32,5%) lo intercambia por productos que no hay en la comunidad (tortillas, pan, fruta, verduras y bebidas diversas) cuando se termina la venta en mercados de la región. Con sus ingresos, las mujeres adquieren alimentos o productos que “se necesitan en la cocina de una mujer”, y contribuyen significativamente a la diversificación de la dieta familiar.

Implicaciones y visión a futuro. ¿Qué se puede hacer?

La exclusión de las mujeres de la toma de decisiones no solo es una violación de sus derechos, sino que también representa un riesgo para la sostenibilidad. En San Miguel las autoridades organizan y avalan la extracción de poleo cada año nuevo, independientemente de las cantidades. Por acuerdo de asamblea, deciden cuánto y cuándo extraer cada vez que se presenta una solicitud. No toman en cuenta las necesidades de las mujeres de comercializar RFNM. Además de patriarcal, se trata de una gobernanza ineficaz y alejada de la realidad, que no asume responsabilidades sobre la cantidad de poleo extraído y las necesidades de ingresos de todas las mujeres de la comunidad. Los conocimientos que las mujeres pueden aportar a este plan son más que evidentes, ya que los usos que ellas dan a las plantas son muy variados, como quedó demostrado en el caso del poleo. Un plan de manejo forestal con equidad de género tendría que asumir como propias las necesidades de ingresos de las mujeres, y trabajar con ellas para una comercialización sostenible que permita a la planta reproducirse y permanecer de forma natural en los bosques de San Miguel. Sin estas consideraciones, los RFNM permanecen invisibles junto con las mujeres, que son sus principales usuarias; la sostenibilidad queda como una promesa incumplida, y la gobernanza, pieza clave de esta, se muestra incapaz de generar procesos de largo plazo que generen beneficios para los bosques y la comunidad.

El cambio es difícil, pero no imposible. Ya existe en comunidades como San Miguel el capital social para impulsarlo. La clave está en las mismas instituciones que ahora son el principal obstáculo. El hecho de que existan estructuras organizativas como la asamblea comunitaria, el comisariado y el comité de vigilancia, y que hayan perdurado a lo largo de décadas –el referente más reciente de su origen es la revolución mexicana de 1910, pero probablemente tienen raíces mucho más atrás–, es prueba de ello. Las oaxaqueñas valoran estas instituciones como una parte muy importante de su legado cultural pero se han propuesto transformarlas para que sean más incluyentes.  Su acceso creciente a la educación formal, su liderazgo en otros espacios comunitarios –por ejemplo, las escuelas–, la migración masculina y la crisis ambiental son factores que han permitido que esto suceda poco a poco. Por ejemplo, en San Jerónimo Tecóatl, comunidad mazateca de Oaxaca, fue necesario un prolongado periodo de sequía para que las mujeres, principales usuarias de la red de agua potable, fueran electas para cargos de autoridad y el problema comenzara a ser atendido (García y Vázquez, 2013). Seguro no será necesario que semejante crisis se presente en San Miguel. Ha llegado la hora de la gobernanza forestal con equidad de género para Oaxaca; ahí estaremos para acompañarla y documentarla desde nuestros saberes y fortalezas institucionales.

Verónica Vázquez García, Tomás Ortega Ortega
Investigadores, Colegio de Postgraduados, Campus Montecillos, Texcoco, Estado de México
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Referencias

- Agarwal, Bina (2009). Gender and forest conservation: the impact of women’s participation in community forest governance. Ecological Economics, 68, 2785–2799.
- FAO (2011). Framework for Assessing and Monitoring Forest Governance. Roma.
- García Dávalos, Alejandrina, y Vázquez García, Verónica (2013). Mujeres, agua potable y organización comunitaria. Un estudio comparativo en la Sierra mazateca de Oaxaca. En Palerm Viqueira, Jacinta, y Martínez Saldaña, Tomás (coords.), Antología sobre riego. Instituciones para la gestión del agua: vernáculas, alegales e informales. México: Colegio de Postgraduados. 
- Mai, Yen Hoang; Mwangi, Esther, y Wan, Melinda (2011). Gender analysis in forestry research. Looking back and thinking ahead. International Forestry Review, 13(2).