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Dom, Dic

La voz de las organizaciones de productores agroecológicos de América Latina

Volumen 25, número 4
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Miguel Sandino – Nicaragua
Pequeño productor de una finca diversificada
Coordinador de la red de productores orgánicos del departamento de Carazo
Integrante del movimiento de productores/as orgánicos/as de Nicaragua

Trabajar en forma alternativa es un proceso difícil al inicio por los costos, pero en la medida en que el productor va invirtiendo en su finca de forma agroecológica, invierte rentabilidad en el suelo. La economía va mejorando en la medida que se mejora el suelo. Los resultados son graduales a corto y mediano plazo, y es una alternativa para resolver los problemas económicos de la familia. Hemos comenzado a trabajar de tal forma que no hay un incentivo a la producción órganica no certificada para mercados locales. Quisimos poner un sobreprecio en los mercados ecológicos locales, pero fue un fracaso porque el consumidor piensa que en una feria los productos son más baratos. Nos replanteamos nuevas estrategias para llegar al consumidor y lo primero que se nos ocurrió es llegar con precios de mercado convencional. Así, el consumidor fue convenciéndose de que, antes de llevarse un producto convencional, puede llevarse un producto sano por el mismo precio. Para la comercialización regional se requiere de una estrategia en la que una instancia regional maneje una sola marca para todos los productos agroecológicos, que son tres veces más que la producción orgánica. Hay que unificar a nivel regional una marca que nos cobije a todos como productos sanos, productos que representen vida, salud, cultura, seguridad alimentaria, economía, todo lo que tiene que ver con la simiente de la vida que es la finca. La situación política en la región está difícil porque la crisis golpea a todos en la región. En Nicaragua, hemos avanzado como movimiento para la incidencia política, pero si no hay voluntad política no avanzamos. La voluntad primero y luego las acciones. Hemos elaborado un documento sobre las políticas que queremos presentar al gobierno; hay un escenario favorable en el gobierno actual para echar andar este tema. Por ejemplo, el gobierno ha dado títulos de propiedad en el campo a campesinos con la condición de que reforesten, por lo que hay una oportunidad de avanzar. En Nicaragua no hay una política definida para la producción orgánica o agroecológica, existe una norma, pero no tiene asidero legal, porque cualquier gobierno que venga puede hacer o deshacer. Nosotros queremos sentar las bases como movimiento para que las iniciativas que se realizan se consideren como política de Estado. Hemos concertado y realizado un taller nacional sobre sistemas participativos de garantía, el Estado tiene que reconocer este esfuerzo. Hubo una mesa orgánica con el Estado cuando estaba el IICA con capital de la cooperación austriaca. Cuando el capital se acabó, la bandera del movimiento la levantamos los productores costeando con nuestros recursos para movernos en el país. Estamos elaborando una agenda nacional del movimiento por tres años y buscamos organismos que puedan apoyar a los productores, en especial en la parte organizativa. Es una gran debilidad que los productores estén desorganizados o que, si se organizan, lo hagan bajo un interés que no es sostenible. Ahora lo hacemos bajo una estructura de concertación, de gestión frente al gobierno y otros sectores. De 18 departamentos tenemos organizados a 12 donde queda una estructura organizativa de gestión. Aquí aprendemos haciendo. La articulación regional con otras organizaciones de productores es aún débil. Andamos tirando a todo con muchas acciones y el paquete es muy grande. Necesitamos acciones concretas para medir cosas concretas en la región. Hace falta mayor cohesión y articulación entre gobiernos y sector privado. En un momento me siento muy solo. El representante de la autoridad competente de Nicaragua no está presente en estos foros públicos ¿Qué futuro me espera como productor dirigente campesino si no está el otro buey para jalar juntos la carreta? La experiencia con consumidores y productores apenas está dando los primeros pasos en Nicaragua. Lo primero fue hacer la relación en los departamentos donde están las ferias. Se hicieron las ferias con la Red Nacional de Defensa del consumidor, se entregaron canastas solidarias en las oficinas de instituciones. Falta fortalecer estas iniciativas. Ahora hay dos organizaciones de consumidores de carácter nacional: La Liga de Defensa del Consumidor y la Red de Defensa del Consumidor. Hay que trabajar más en este tema que representa un cuello de botella”.

Gregoria Rojas – Bolivia
Cochabamba
Organización de mujeres que impulsan la agroecología


Foto: P. Flores

La agricultura orgánica para mí es la producción sana, es la seguridad y soberanía alimentaria donde nosotros mismos nos garantizamos una alimentación sana mientras mejoramos gracias a la tierra. En Bolivia, la gente todavía no es consciente de sus beneficios. Estamos incentivando a que se produzca naturalmente, ya que esto nos da una mejora del ingreso económico, pero falta sensibilizar a los consumidores sobre el valor ecológico y nutritivo de nuestros productos. La venta es para el mercado local, promocionando nuestros productos participamos en las ferias. Tenemos valor agregado en los productos porque tenemos una cadena en la que producimos, acopiamos, transformamos y comercializamos. Nuestra organización tiene 19 años de vida, en donde hemos pasado por distintas etapas, buenas y malas, pero las personas que la han impulsado todavía están, se ha integrado a hombres y mujeres, hemos capacitado. No es fácil porque las mujeres tienen mucho trabajo como para darle tiempo a reuniones. Nos ha costado pero gracias a Dios hemos logrado establecerla y somos más sostenibles. Ahora nos incentiva el brazo comercial que da el valor agregado a nuestros productos. Nos falta mucho, faltan recursos para movilizarnos, pero con la nueva constitución política del Estado tenemos derechos y libertades, y con esto las mujeres están despertando. Pertenecemos a la Asociación de Organizaciones de Productores Ecológicos de Bolivia (AOPEB), una organización mayor de la cual recibimos capacitación, asesoramiento, nos representa a nivel nacional y regional, y esto es importante para poder llevar las voces de las organizaciones del interior. En la certificación participativa estamos iniciándonos”.

Amílcar Cruz
Permacultor del Bajo Lempa – Usulután, El Salvador

 
Yo pasé por un proceso de formación en la escuela y cuando se entra en esos procesos uno pasa por un cambio de pensamiento. Tengo mi terreno de media manzana (3.500 m2), donde cultivaba solo yuca o maíz y pasábamos momentos del año en los que no teníamos ningún tipo de alimento. Al pasar por el proceso uno aprende a cambiar las prácticas agrícolas del uso de químicos, uno cambia de una posición a otra. Pasé por un taller de permacultura y eso me impulsó a hacer un diseño diferente de mi finca a la vez que la diversificaba. La familia debe tener una diversidad de alimentos. Me proyecté, hice el diseño y lo implementé en forma gradual. Hay que hacerlo poco a poco, tengo muchas más ideas pero con el tiempo voy a lograrlas. El diseño no es lineal como en otras fincas, es de tipo espiral, desde el centro surgen los surcos alrededor. La idea era romper los esquemas de forma de producción con los diseños. Como tengo un área pequeña, tengo que aprovechar mejor los espacios. Hay cítricos, mangos, guayaba, guanábana, nances; los árboles ya empiezan a dar sus frutos. Tengo frijoles, abono y he controlado la hierba. Hay que tener en cuenta el área de bosques, el área de pastoreo que es consistente con la idea del ecosistema. Del bocaxi y la gallinaza que traía de fuera de la finca al inicio, ahora uso humus de lombriz elaborado por mí mismo para la fertilización, en especial de los árboles. Ahora tengo diversidad y alimentos para mi familia todo el año, el excedente lo puedo comercializar. Uno tiene que arrancar un día y pensar más allá, no haremos el cambio en un solo día, pero avanzaremos. Voy a seguir a ver hasta dónde llegamos”.

Eusebio Ortiz, “Chevo”
Agricultor orgánico del Bajo Lempa – Usulután, El Salvador
Eusebio formó parte del primer proceso de formación agrícola que se dio en el Bajo Lempa en el 2001.
La finca integrada, es uno de los objetivos de su área productiva.
 
Este pedacito de tierra lo logré gracias a la lucha que hicimos los campesinos. Yo no era de aquí, venía desde Morazán, criado en los cerros sin conocer la costa, el mar ni la bahía. Después del acuerdo de paz, estas tierras estaban abandonadas, eran haciendas de los algodonales; después de la desmovilización por el desmontaje de las dos partes, dijeron que estas tierras estaban dispuestas, así tomamos esta tierra. Luego vino el programa PTT y nos dio un pedacito donde trabajar y donde poder vivir. Estas tierras estaban dañadas por tanto químico que los ricos tiraban para los algodonales. Surgió la Coordinadora y fui a una capacitación de una escuelita donde nos hicieron tomar conciencia para no seguir dañando la tierra. Pusimos en práctica las cosas, la coordinadora nos dio unos arbolitos, sembramos una finca diversificada. Tengo 20 variedades de árboles, mamones, sapote, aguacate, plátano, coco, café, papaya. También trabajamos la milpa pues es nuestro sustento porque el maíz es fuente principal de nuestra alimentación. Así, fui minimizando los químicos, fuimos metiendo la cumita, nada de tractor. Entonces la tierra está fértil, voy por partes, en forma seccionada. Me voy trasladando de un lado a otro dentro de mi parcela. La milpa no falla y conservo mis semillas”.

Moisés Quispe – Perú
Director Ejecutivo de la Asociación Nacional de Productores Ecológicos del Perú
 
Una ventaja comparativa más que el dinero es el principio del valor de una agricultura sana, limpia, que puede cambiar y aportar a la población consumidora. Más que el valor es el sentimiento de aportar por una comida sana.

Para un desarrollo de la agricultura ecológica es importante la asociatividad, la organización. Este es un pilar que se tiene que discutir y fomentar. El desarrollo humano está relacionado a la asociatividad. ANPE tiene una experiencia interesante, aunque aún falta afirmar los valores y principios, por qué se organiza y para qué se organiza. A veces el proceso es muy lento, muchos se animan y luego se van; resisten los agricultores que tienen los principios y valores para la agricultura ecológica. Los agricultores que tienen firmes estos principios tienen su finca diversificada, experimentan de menos a más y tienen presente sobre todo a la naturaleza, la tierra, la pachamama, que es el primer sostén para mejorar la agricultura. En la diversificación no surgen los problemas del monocultivo, en la finca diversificada se arraiga el concepto de desarrollo humano. Este sistema, estos agricultores, resisten y persisten, mientras que los otros fácilmente se desalientan y abandonan. En el marco político, Perú tiene la Ley de Fomento, y ahora hay que luchar por la reglamentación. Esta es una tarea fundamental de ANPE y la sociedad civil organizada en el Consorcio Agroecológico. La incidencia política se da a nivel de instituciones organizadas. Este año se han tenido mejores resultados, pues hemos desarrollado actividades como participar en la Feria Mistura con excelentes resultados. Los Sistemas Participativos de Garantía (SGP) están dentro de la ley, ahora toca trabajar en la reglamentación y así tendremos un respaldo legal para implementar estos sistemas. Como espacio de diálogo multisectorial, está previsto el Consejo Nacional de Productos Orgánicos (CONAPO), pero no se implementa. Por lo tanto, el consorcio viene a suplir esta ausencia junto con el Consejo Nacional para SPG que en alguna medida funciona para dar normativas y estrategias. Hemos apostado a trabajar con ley o sin ley en ocho regiones y hemos avanzado mucho en la práctica: tenemos 1.500 productores certificados con este sistema. Muchos otros países lo tienen como propuesta o idea para implementar, nosotros sin ley lo estamos haciendo. Nos falta convencer al Ministerio de Agricultura (MINAG) y a la autoridad competente, otros como el Ministerio del Ambiente nos están apoyando. Los espacios de comercialización de productos orgánicos son una esperanza para los pequeños productores. Lo importante es que existe un principio de cadena corta de valor, esto significa disminuir a los intermediarios y llegar directamente al consumidor. Desde esa óptica se aporta a la seguridad y soberanía alimentaria. Se beneficia a los agricultores y consumidores con productos certificados con SPG. Los otros sistemas de certificación pública o venta directa con control social no los conozco. La participación de las mujeres en ANPE es del 40%, el Consejo Directivo cuenta con dos mujeres. Tenemos cinco presidentas regionales en las ARPEs. Este año tenemos el área de trabajo en juventud. Vamos a implementar encuentros macro regionales para levantar información y luego armar un programa de desarrollo con enfoque de género y juventud, coordinado con el movimiento Manuela Ramos y otras instituciones con experiencia de enfoque de género”.