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Sáb, Dic

Santa Clara: entre la palma y el tráfico de tierras

Ambiente y Cambio climático
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En el 2012, la llegada de una transnacional dedicada al cultivo de palma aceitera trastocó repentinamente el modo de vida ancestral de la comunidad shipibo-coniba Santa Clara de Uchunya. Más de cinco años después, el conflicto por las tierras aumenta y la comunidad sigue a la espera de que el Estado atienda sus demandas por proteger sus tierras.

El 2 de setiembre, los cuerpos de seis agricultores fueron encontrados maniatados y con heridas de bala a orillas de la quebrada Juantía, en Nueva Requena, un distrito bordeado por los bosques amazónicos de Ucayali. Las pericias policiales sugerían que las ejecuciones se habían llevado a cabo por turnos. Tres días después de los hechos ninguna autoridad regional se había manifestado sobre el tema. El episodio, que tuvo eco en diversos medios regionales e internacionales, fue el previsible desenlace de un fenómeno que viene expandiéndose en lo profundo de la selva peruana: la disputa por las tierras, con el fin de reemplazar bosques por cultivos agroindustriales. Individuos locales y foráneos se apropian de grandes áreas boscosas para trabajarlas o venderlas a terceros. La Federación de Comunidades Nativas de Ucayali (Feconau) resume el problema: tráfico ilícito de tierras, tala y comercio ilegal de madera, deforestación indiscriminada para diversos agronegocios, sobre todo el de palma aceitera.

Todo ello propiciado por la escasa presencia del Estado y actos de corrupción por parte de funcionarios del Gobierno Regional, asegura el presidente de Feconau, Robert Guimaraes... Lea la nota completa aquí.