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Sáb, Nov

Liberen la semilla: Un enfoque de acceso libre para las semillas de cultivos alimenticios

Biodiversidad
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Por: Irwin Goldman, Jack Kloppenburg, & Claire Luby, miembros del consejo de la Open Source Seed Initiative.

Nosotros los estadounidenses valoramos la libertad de hacer lo que queramos con nuestra propiedad. En estos días, nuestra libertad de acción respecto a lo que poseemos está siendo crecientemente vulnerada y limitada por la expansión del poder corporativo y las cambiantes dimensiones legales de los derechos de propiedad.

Foto cortesía de Carol Deppe/Fertile Valley Seeds
Foto cortesía de Carol Deppe/Fertile Valley Seeds

En ningún ámbito esta tendencia a limitar la libertad de actuar se ha enfocado de forma tan agresiva como en la agricultura. Un granjero puede comprar un tractor John Deere, pero la propiedad del software es retenida por la compañía por medio de una patente, y sin este software el tractor no puede funcionar y no puede ser reparado. De acuerdo a Deere, el agricultor tiene un “arrendamiento implícito” para poder operar el tractor, pero le está prohibido hacer cualquier reparación o cambio que involucre hacer uso del código con patente protegida.

Para los agricultores que están sembrando semillas patentadas, el alquiler no es ni siquiera tácito, es literal. Los granjeros no pueden adquirir semillas patentadas de maíz, algodón, canola, alfalfa o remolacha azucarera sin firmar licencias de uso limitadas y altamente restrictivas. Estos acuerdos permiten al agricultor hacer uso de la semilla para plantar solamente una cosecha o campaña. Cualquier otro uso (guardarlas, replantar, compartir, transferirlas, venderlas o reproducirlas) está expresamente prohibido. Los cultivadores no están comprando semilla, están alquilando el uso, por una vez, de una combinación de genes que nunca es de su propiedad.

La posición del granjero respecto de los insumos y equipamiento para la agricultura es muy parecida a la posición en la que estamos cualquiera de nosotros respecto de Apple, SONY, Microsoft o General Motors. Muchas de las tecnologías que compramos tan ávidamente y usamos tan omnipresentemente no son completamente nuestras. Implícitamente aceptamos licencias que restringen nuestra capacidad de acceder a y alterar los códigos incorporados cuando abrimos software y CDs de música comprimidos, y cuando compramos teléfonos, tablets y automóviles.

Licencias de este tipo son apoyadas por la Ley de Derechos de Autor de la Era Digital (Digital Millenium Copyright Act - DMCA) de 1998, la cual regula la forma en que los compradores pueden obtener acceso al software de un producto y lo que pueden hacer con él. Al igual que la legislación previa sobre patentes y copyright, las restricciones del DMCA sobre el acceso y uso por parte de los consumidores se suponía que incentivarían la innovación y prevendrían la piratería. Pero, en cambio, se han convertido en herramientas para mejorar el poder de mercado por medio de la creación de barreras para la reparación y el reuso. La DMCA impide tanto el hacking creativo como la entrada de empresas de diagnósticos y servicios independientes.

La retención de la propiedad sobre los códigos incorporados (digitales y genéticos) es especialmente problemática para los granjeros. Sin acceso al software, los granjeros no pueden reparar sus propios equipos o coordinar para que estos sean atendidos por cualquier otra persona, excepto el proveedor de la licencia, al precio que el vendedor dicte. El tiempo es un componente crítico para muchas operaciones agropecuarias y el costo de transportar una pieza malograda de maquinaria a proveedores lejanos puede ser grande.

Las restricciones de patentes y licencias sobre el uso de semillas están perjudicando no sólo a los agricultores, sino a la sociedad como conjunto. Al no poder almacenar ni replantar estas semillas restringidas, los cultivadores se han visto afectados a una duplicación de los precios de semillas desde el 2007, ya que la industria semillera se consolidó rápidamente. Prohibir el almacenamiento y el compartir de semillas también socava y restringe a los creativos y vibrantes criadores de plantas “freelance”, una fuerza que está resurgiendo en las comunidades de agricultores.

¿Qué se debe hacer? Felizmente, una amplia variedad de individuos, defensores, y grupos, han reconocido que una sociedad justa y sostenible se funda más en el principio del compartir que de la exclusión. Organizaciones como Creative Commons, Open Society Foundation, Free Software Foundation y la Open Source Iniciative están actuando para liberar nuestras tecnologías de la sobrecarga de restricciones.

El 2012, una variedad de actores interesados (científicos agrícolas del sector público, universidades, criadores de plantas “free lance”, dueños de pequeñas compañías semilleras, así como activistas del derecho a las semillas) confluyeron para lograr “recuperar la semilla”, o liberar a la semilla de la dominación corporativa. Nosotros conformamos la Iniciativa de Semillas de Código Abierto (Open Source Seed Initiative-OSSI) para crear un medio que contribuya a que patentes y arreglos restrictivos no impedir el uso de al menos algunas semillas y algunos genes.

La estrategia central para lograr esa meta es la difusión y propagación, junto con las semillas, del compromiso de OSSI: “Tienes la libertad de usar estas semillas leales a OSSI de la manera que tú quieras. A cambio, te comprometes a no restringir el uso de estas semillas o sus derivados por parte de otros, a través de patentes u otros medios, y a incluir este compromiso en cualquier transferencia de estas semillas o sus derivados. Este compromiso “copyleft” asegura que las cuatro libertades del acceso libre a las semillas se preserven:

  1. La libertad de guardar o criar semilla para replantar o para cualquier otro uso.
  2. La libertad de compartir, intercambiar o vender semilla a otros.
  3. La libertad de estudiar la semilla, hacer pruebas experimentales con ella, y de compartir o publicar información sobre esta.
  4. La libertad de seleccionar o adaptar la semilla, hacer cruces o usarla para cultivar nuevas líneas y variedades.

Semilla de unas 377 variedades comprometidas con OSSI, cultivadas por 37 criadores de plantas OSSI, están disponibles en 48 compañías semilleras socias. ¡Visitando el sitio web o la página de Facebook de OSSI se puede aprender más y conocer cómo obtener “semilla libre” para tu parcela!
Intereses poderosos están trabajando para establecer el tipo de futuro del que Thoreau nos advirtió: que los seres humanos se convertirían en las herramientas de sus herramientas. En cambio, centrémonos en un enfoque que permita a nuestras herramientas hacer el buen trabajo al cual podemos aspirar. ¡Liberen la semilla! ¡Aceleremos el trabajo!

Traducido por Mauricio Pinzás / Asociación ETC Andes

Fuente: foodtank.com