16
Sáb, Dic

Arkansas desafía a Monsanto y se dispone a prohibir un herbicida muy perjudicial

Biodiversidad
Typography

Arkansas está al borde de prohibir el uso, durante la temporada de crecimiento, de un herbicida respaldado por Monsanto que ha sido culpado por dañar millones de acres de cultivos en granjas vecinas este año.

David Wildy, un notable granjero de Arkansas, en un campo de soya dañada por dicamba. Afirma que “los agricultores necesitan esta tecnología. Pero lo correcto es lo correcto, y lo equivocado es lo equivocado. Y cuando permites que una tecnología, un pesticida o lo que sea, entre donde tu vecino, no es correcto. No podemos hacer eso”. Dan Charles/NPR

El herbicida se llama dicamba. Puede ser rociado en la soya y el algodón que han sido genéticamente modificados para tolerarlo. Pero no todos los agricultores plantan esas nuevas semillas tolerantes. Y a través del Medio Oeste, los granjeros que no usan el herbicida están culpando a sus vecinos que sí usan dicamba de un daño muy extendido a sus cultivos, y, cada vez más, a la vegetación silvestre.

El problema ha generado una gran controversia en y entre las comunidades de agricultores en el Medio Oeste, deteriorando amistades y convirtiendo a los vecinos en adversarios.

Monsanto recurrió al dicamba porque muchas hierbas han desarrollado resistencia al herbicida preferido de la compañía, glifosato, también conocido como Roundup. Cada vez con mayor frecuencia, Roundup no logra eliminar las malezas más problemáticas para los agricultores.

Si bien dicamba es un herbicida ya existente, ahora su uso se ha expandido, en combinación con una nueva generación de cultivos genéticamente modificados que lo toleran. También está siendo más usado por primera vez en el calor del verano, lo cual vuelve al herbicida más propenso a volatilizarse, transformarse en vapor y trasladarse en direcciones impredecibles.

Este ha sido el primer año en que se ha permitido a los agricultores aplicar dicamba a en campos de soya y de algodón (el año pasado algunos granjeros usaron dicamba ilegalmente, provocando conflictos entre los agricultores que, en un caso, culminaron en un asesinato). Muchos cultivadores adoptaron la nueva herramienta. Pero esta se tornó controversial muy rápidamente: los agricultores parecían no poder mantener el dicamba confinado en sus propios campos. El problema fue peor en Arkansas, donde casi 1000 granjeros realizaron quejas formales del daño causado por el dicamba errante. Pero el prtjudicial herbicida ha golpeado campos en áreas de cultivo de soya que van desde Mississippi hasta Minnesota.

De acuerdo a estimados recopilados por el científico especialista en malezas Kevin Bradley, en la Universidad de Missouri, al menos 3 millones de acres de cultivos han sido dañados de algún modo. La mayoría son plantas de soya que no son resistentes al dicamba, pero también se han visto afectados cultivos de sandías, árboles frutales y vegetación silvestre. Los vapores de dicamba, si bien en la mayoría de casos no mataron a las plantas, dejaron tras de sí hojas enroscadas y en algunos casos plantas atrofiadas.

“No existen precedentes para lo que hemos visto este año”, dice Bob Scott, un especialista en malezas de la Universidad de Arkansas.

Ty Vaughn, un ejecutivo de alto rango de Monsanto, hablando en la reunión del Consejo de Plantas del Estado de Arkansas. Dan Charles/NPR

El Consejo de Plantas del Estado de Arkansas (Arkansas State Plant Board) ha tomado ahora el liderazgo para solucionar este problema. El jueves 21 de septiembre votó unánimemente a favor de prohibir el uso de dicamba en los cultivos de todo el estado, entre mediados de abril y noviembre. Esto se suma a una prohibición del uso del dicamba en combinación con los cultivos modificados mediante ingeniería genética de Monsanto. No es una decisión final: el gobernador y un grupo de líderes legislativos tienen que refrendar las decisiones regulatorias del Consejo de Plantas, aunque usualmente eso es lo que hacen. Esto no pasará, sin embargo, hasta después de una audiencia pública prevista para el 8 de noviembre. La junta también aprobó un alto incremento en las multas (hasta de 25 000 dólares) para los cultivadores que usen dicamba y herbicidas similares ilegalmente.

Monsanto insiste en que su versión del dicamba, que la compañía ha mezclado con un aditivo supuestamente capaz de hacerlo menos volátil, no viaja a la deriva desde los campos donde es rociado si es que los granjeros lo usan correctamente. La compañía envió una delegación de cinco personas, incluido Ty Vaughn, un ejecutivo de alto rango, a la reunión del Consejo de Plantas. Repartieron carpetas y memorias USB llenas de información proveniente de los estudios elaborados por la misma compañía, estudios que convencieron a la Agencia de Protección Ambiental (EPA por sus siglas en inglés) de aprobar el uso del químico en los cultivos.

Vaughn le dijo al consejo que la mayor parte del daño ocasionado por el dicamba proviene de cultivadores que no están entendiendo o siguiendo las reglas para usarlo apropiadamente. “Va a haber una curva de aprendizaje”, señaló. “Nos corresponde a todos nosotros continuar aprendiendo y trabajar hacia lograr soluciones. Espero que esa sea la meta de todos en la conversación”.

Para Monsanto, mucho dinero está en juego; potencialmente cientos de millones de dólares. A nivel nacional, Monsanto ha vendido suficiente soya tolerante al dicamba para cubrir 20 millones de acres este año, y la compañía espera que esa cifra se incremente.

Pero Monsanto puede haber subestimado la reacción negativa contra dicamba en Arkansas. El Consejo de Plantas fue convencido mediante experimentos en campo, llevados a cabo por investigadores de la Universidad de Arkansas y otras universidades. Dichas pruebas mostraron que dicamba (incluso las nuevas formulaciones creadas por Monsanto y otra compañía química llamada BASF), sí se evapora y se propaga a través del paisaje.

David Wildy, un notable granjero de Manila, Arkansas, quien sirvió en un grupo de trabajo estatal que recomendó prohibir el uso de dicamba en la agricultura, dice que “los agricultores necesitan esta tecnología. Pero lo correcto es lo correcto y lo equivocado es lo equivocado. Y cuando tú permites que una tecnología, un pesticida o lo que sea, entre donde tu vecino, no es correcto. No podemos hacer eso”.

Después de la votación del jueves, Vaughn de Monsanto sonó desafiante, acusando al Consejo de Plantas de ignorar la evidencia científica. “Lo más preocupante es que sí hemos venido en buena fe, para tratar y proveer más información – las carpetas de documentos y las memorias USB, y evidentemente ellos ni siquiera consideraron esa información antes de tomar su decisión”, declaró. También indicó que la compañía estaba “manteniendo todas las opciones abiertas” al decidir cómo responder. Monsanto ha amenazado anteriormente con ir a los tribunales si Arkansas sigue adelante con la prohibición del dicamba.

En las últimas semanas, otros han empezado a reportar daños por dicamba: jardineros, apicultores, y defensores de la naturaleza. El participante más apasionado en la reunión de esta semana del Consejo de Plantas, fue Richard Coy, quien maneja 13 000 colmenas de abejas en Arkansas, Missouri y Mississippi. Coy reportó que en las áreas donde los agricultores estaban rociando dicamba a sus cultivos, la producción de miel en sus colmenas cayó en un 30 a 50 %, aparentemente debido a que el dicamba impedía la floración de la vegetación silvestre, privando así de sustento a las abejas.

“Sí, sólo son maleza y enredaderas” Coy dijo a la junta. “Pero esas hierbas y enredaderas están ahí por una razón. Esto es sobre el medio ambiente. Si no comprendemos esto, nuestro entorno natural no volverá a ser el mismo”.

Otros estados, así como la EPA, están considerando nuevas restricciones al uso del dicamba. Pero hasta ahora, nadie ha aparecido con propuestas específicas.

Traducido por Mauricio Pinzás/Asociación ETCAndes

Fuente: http://www.npr.org/